62 Aniversario de la Colaboración Médica Cubana
Un legado
de humanismo y compromiso global
Autor: Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
La asistencia sanitaria cubana constituye un pilar fundamental de la política exterior de Cuba, extendiéndose a casi todos los rincones del mundo y distinguiéndose por su profundo humanismo, entrega y compromiso.
A lo largo de décadas, miles de profesionales cubanos de la Salud han brindado apoyo en situaciones de desastre, emergencias sanitarias y disímiles programas de Salud, ganándose el reconocimiento y el respeto de comunidades, gobiernos e instituciones internacionales.
Desde sus inicios, esta iniciativa se ha basado en principios
de solidaridad y altruismo, priorizando las necesidades de los más vulnerables
y ofreciendo atención médica de calidad sin distinción de raza, religión o ideología.
Una vocación de servicio excepcional ha llevado a médicos,
enfermeras y técnicos cubanos a trabajar en zonas remotas y de difícil acceso,
enfrentando desafíos y superando obstáculos con determinación.
Ejemplo emblemático de esta labor es el Contingente
Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves
Epidemias Henry Reeve, creado en 2005 por el Comandante en Jefe cubano Fidel
Castro Ruz.
Nacido tras el azote del huracán Katrina en el sur de EE.
UU., con el propósito de asistir de manera inmediata y gratuita al pueblo de
Nueva Orleans, la ayuda fue rechazada por el gobierno de George W. Bush; sin
embargo, el contingente integrado inicialmente por 10 000 médicos, se
multiplicó en decenas de brigadas.
Su trabajo ha sido fundamental en la lucha contra el Ébola en
África Occidental, la pandemia de la COVID-19 en varios países y otras crisis
sanitarias a nivel global. Por ello fue nominado al Premio Nobel de la Paz, y
en 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS) le otorgó el Premio Memorial
Lee Jong-wook.
Además, este contingente recibió el Premio a la
Solidaridad-2016, entregado por la fundación italiana Foedus; el Diploma de
Honor del Legislativo, otorgado por el Congreso de la República de Perú en
junio de 2017; la condecoración Cruz de Comendador, otorgada por el Congreso
Nacional de Honduras; y el Premio Democracia-2020 a la destacada personalidad
latinoamericana, conferido en Argentina.
Estos reconocimientos son testimonio del impacto positivo que esta colaboración ha tenido en la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo.
A pesar de todo, esta forma de cooperación también ha sido
objeto de campañas calumniosas de descrédito, especialmente por parte del
Gobierno de Estados Unidos. Washington ha articulado un programa subversivo
contra este esquema de ayuda, acusándolo de ser una forma de explotación y de
violar los derechos humanos de los profesionales de la Salud cubanos.
Estas acusaciones han sido rechazadas por el Gobierno cubano
y por numerosas personalidades y líderes mundiales, defensores de esta misión
en todo el planeta.
A los integrantes de esos contingentes no los mueve el
egoísmo ni la gloria. Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 se
produjeron cambios sustanciales en todos los órdenes del país, potenciándose
valores como el humanismo, el altruismo, la solidaridad, el heroísmo y el
internacionalismo.
Estos son los valores que hacen posible que miles de médicos,
personal técnico y de enfermería sientan orgullo de servir a seres humanos en
cualquier lugar o situación, sin que medie interés alguno.
El personal de la Salud cubano ha atendido a más de 2 300
millones de personas, realizado 17 millones de intervenciones quirúrgicas y
ayudado al nacimiento de cinco millones de niños.
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