Fidel como diría Ignacio Ramonet es inagotable, cada dia de su vida fue un reto y un aprendizaje, es como esos personajes de libros que pueden hacer cualquier cosa, a diferencia de esos héroes de libros, fue un hombre real que provoca orgullo tanto por estar dispuesto a morir en una batalla como para un acto simple en familia o entre amigos, por eso no es de extrañar que se aventurara en un momento muy temprano de la revolución cubana a participar en el torneo de pesca de la aguja que se celebro en la marina Barlovento y el cual era auspiciado por el escritor Ernest Hemingway. El 15 de mayo de 1960 recibía el premio de dicho torneo.

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