Mucho esfuerzo costó contar con los recursos para esa acción, los propios miembros del movimiento fueron quienes sacrificaron sus empleos, sus medios de supervivencia, sus ahorros, El dinero que financió las acciones del 26 de julio salieron del ejemplo de sacrificio de los jóvenes asaltantes: “Elpidio Sosa, vendió su empleo y se presentó un día con trecientos pesos para la causa; Fernando Chenard, vendió sus aparatos de su estudio fotográfico, con el que se ganaba la vida; Pedro Marrero, que empeñó su sueldo de muchos meses y fue preciso prohibirle que vendiera los muebles de su casa; Oscar Alcalde, que vendió su laboratorio de productos farmacéuticos; Jesús Montané, que entregó el dinero que había ahorrado durante mas de cinco años. Ñico López y otros se dedicaron a la venta callejera de las estatuillas de Martí hechas por el escultor Fidalgo, e incluso, a la venta de latas de pintura que se les asignaban a crédito en la tienda donde trabajaba Tápanes, como una manera de obtener algunos fondos.(1)
En la noche del 25 y la madrugada del 26 de julio Fidel Castro dió lectura al Manifiesto del Moncada escrito dos días antes por el poeta Raul Gómez Garcia, quien tambien pronunció a los combatientes el poema "Ya Estamos en combate" en La Villa Blanca, casa que acogió a los jovenes del movimiento dirigido por Fidel Castro y Abel Santamaría y que fue luego convertida el 23 de julio de 1965 en el Museo histórico Granjita Siboney.
En aquellas horas previas al Asalto se informaba a los participantes del Plan a ejecutar y la disciplina a seguir, se vivió también el dolor de no contar con algunos compañeros que a ultimo momento deciden no participar, esto último no impidió que se sintiera una atmósfera de entusiasmo revolucionario en las palabras de Abel Santamaría al grupo “Es necesario que todos vayamos con fe en el triunfo; pero si el destino es adverso estamos obligados a ser valientes en la derrota, porque lo que pase allí se sabrá algún día y nuestra disposición de morir por la patria será imitada por todos los jóvenes de Cuba. Nuestro ejemplo merece el sacrificio y mitiga el dolor que podemos causarles a nuestros padres y demás seres queridos. ¡Morir por la patria, es vivir!”.(2)
De manera simultanea se realizaba a partir de las 5:15 am de ese 26 de julio la acción del Asalto al Cuartel "Carlos Manuel de Céspedes" en Bayamo, con el fin de cortar el posible refuerzo procedente de Holguín del ejercito de Batista.
El Asalto al Moncada era en esa mañana de la Santa Ana no era como tal el fin, sino el comienzo de las acciones que se necesitaban para mejorar al país, ya había una concepción para el futuro de la nación, ese proyecto siempre humanista que demostró Fidel con sus instrucciones, “Alguien preguntó a Fidel que si se hacían prisioneros qué debería hacerse con ellos. ‘Trátenlos humanamente —dijo Fidel—. No los insulten y recuerden que la vida de un hombre desarmado debe ser sagrada para ustedes’.”(3)
Desafortunadamente ese día los jóvenes asaltantes que fueron hecho prisioneros no recibieron más que ensañamiento hasta terminar con sus vidas.
El 26 de julio es el momento del inicio de la verdadera y definitiva independencia.
Fuente citada (1) (2) (3): El Moncada. La respuesta necesaria. Mario Mencía.Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. Edición 2013.
Fragmento de discurso del comandante en Jefe Fidel Castro el 26 de Julio de 1968.

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