Con su familia parental supo levantar un muro infranqueable frente a los medios de difusión masiva, con lo cual logró preservar su intimidad, como lo expresara en entrevista con la periodista Estela Bravo “Primero llevaba una vida de revolucionario desde muy temprano, no son las condiciones ideales para el clima familiar y en segundo lugar siempre fui opuesto a mezclar la política con los problemas íntimos personales y en ese sentido me he reservado una libertad total”.
¿Compañero o familia?, quizás fue el dilema alguna vez de Fidel, con esos que estaban a su lado siempre, encargados de su protección, y sin duda él también encargado de la de ellos, en la trinchera del peligro, esos que se jugaban con el la vida, esos que estaban dispuestos a entregar su sangre si fuera necesario. También ellos fueron su familia, la otra familia en la que creyó y a la que le perteneció.
Fidel habla de la escolta es el material imprescindible para adentrarnos en esa intimidad del hombre que dedicó su vida por entero a su gran familia que es el pueblo de Cuba.

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