Robert Redford: Un puente entre Hollywood y Latinoamerica desde el Séptimo Arte.
Al saber del fallecimiento del cineasta Robert Redford, nos viene la memoria su vinculo con Cuba y especial con la figura de Fidel a quien rendimos homenaje cada día en este espacio virtual.
Pocas figuras del cine estadounidense han tenido lazos tan significativos con América Latina y Cuba como Robert Redford. Actor, director, productor y activista, Redford no solo dejó una huella imborrable en Hollywood, sino que también cultivó una relación acertada con Cuba y el cine latinoamericano, marcada por gestos de colaboración, compromiso y respeto cultural.
Sus visitas a Cuba fueron encuentros culturales vivos, estuvo en La Habana en dos momentos, mayo de 1988 invitado por el escritor Gabriel García Márquez para visitar la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, apadrinada por la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano donde se reunió con Fidel Castro en un encuentro que despertó el interés del gobierno estadounidense. Luego de ese encuentro Robert Redford expreso: ¿Cómo no admirar a un hombre que se las ha arreglado para mantener a su país, durante tantos años, frente a toda la presión norteamericana?

Su regreso en enero de 2004 fue aún más simbólico: presentó la película Diarios de Motocicleta en la Cinemateca de Cuba, acompañado por la familia de Ernesto “Che” Guevara y figuras del cine cubano, Alfredo Guevara, y el comandante Ramiro Valdés, compañero de Guevara en la guerrilla liderada por Castro en la Sierra Maestra. El filme, que narra el viaje del joven Che por Sudamérica, fue producido por Redford y dirigido por Walter Salles. Para Redford, compartir esta historia con los cubanos fue un acto de homenaje y conexión emocional, nuevamente sostuvo un encuentro con Fidel en el emblemático Hotel Nacional de Cuba.

El legado de Redford como fundador del Instituto Sundance y su festival homónimo en Utah es inseparable de su apoyo al cine independiente. Sundance se convirtió en una plataforma vital para cineastas latinoamericanos, en este escenario del sundance la película “Fresa y chocolate”, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, recibió una Mención Especial del Jurado en Sundance en 1995. En 2018, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana otorgó un Coral de Honor al Instituto Sundance, reconociendo su labor de promoción del cine latinoamericano.
Redford no solo cruzó fronteras físicas; cruzó las del arte, la ideología y la empatía. Y en ese cruce, dejó una huella que el cine latinoamericano no olvidará.
Redford fue más que una estrella de cine. Defensor del medioambiente, crítico del poder político y promovió causas sociales, encontró en Cuba y en el cine latinoamericano un espacio para explorar narrativas que desafiaban el statu quo. Su relación con Fidel Castro, aunque esporádica, fue honesta y cordial, unidos por el interés común en el poder del cine como herramienta cultural.
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