El más valiente de la tierra

El 5 de septiembre de 1992, en una plaza encendida por la historia y la resistencia, Fidel Castro volvió a hablarle al alma de Cuba. Cienfuegos, ciudad de coraje y dignidad, fue escenario de una conmemoración doble: el aniversario del Asalto al Cuartel Moncada y el levantamiento del 5 de Septiembre de 1957. En medio de los años más difíciles del Período Especial, Fidel no solo rindió homenaje a los combatientes, sino que trazó una cartografía moral para los tiempos de incertidumbre.

 “Los tiempos difíciles son la mejor medida de cada cual… de las virtudes de un pueblo”, dijo Fidel, con la voz firme y el corazón abierto. Su discurso fue un llamado a la conciencia revolucionaria, a la resistencia sin concesiones, y a la claridad frente a la confusión sembrada por quienes no comprenden la historia ni el sentido profundo de la independencia.

Este acto fue una reafirmación: Cienfuegos, con su memoria viva y su pueblo firme, se convirtió en símbolo de continuidad revolucionaria. Fidel reconoció el privilegio de la ciudad al acoger ambas fechas, y con ello, la responsabilidad de sostener la llama en medio de la oscuridad.

En esta espacio, compartimos fragmentos del discurso, reflexiones sobre su contexto, y una invitación a leerlo con los ojos del presente. Porque en cada palabra de Fidel hay una brújula para quienes aún creen en la dignidad como destino.


https://www.youtube.com/watch?v=GjutfVX5iyU

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