El 26 de septiembre de 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York dejaba entrar en su recinto al Primer Ministro de Cuba, al eterno rebelde de la Sierra, a la voz de los humildes, al rostro visible de una revolución que, apenas veinte meses antes, había derrocado el régimen de Batista y encendido una llama de dignidad en América Latina. Allí no pidió permiso para contar la verdad de Cuba, de Latinoamérica y de los países Africanos, dijo sin ambages lo que el mundo no había escuchado sobre una revolución que llegaba para transformar un país que se proponía crecer y enfrentar hasta las ultimas consecuencias un pasado sombrío.
Durante cuatro horas y veinte minutos, Fidel desnudó la situación de Cuba: las agresiones económicas, las campañas de desprestigio, la hostilidad diplomática y la amenaza constante de intervención. Su discurso no se limitó a nación que representaba. Fue también la voz de los pueblos colonizados, explotados, silenciados. “¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra!”, exclamó, en una frase que aún resuena como manifiesto.
Fidel denunció el imperialismo, el militarismo, los monopolios, y la complicidad de organismos como la OEA. Reivindicó el derecho de Cuba a su autodeterminación, y llamó a los países del mundo a unirse en la lucha por la descolonización, la paz y la justicia. Su intervención fue interrumpida más de treinta veces por aplausos, mientras caía la vergüenza sobre la representación estadounidense que abandonaba el recinto.
Desde Harlem, donde se hospedó junto a los humildes y discriminados, hasta el podio de la ONU, Fidel trazó un guía de acción para los excluidos del mundo y la posibilidad de una nueva historia. Desde el corazón del imperio tampoco pidió permiso para soñar con un mundo mejor, sino que invitó a los pueblos a despertar.
Hoy, a 65 años de aquel momento, su discurso sigue siendo un testimonio de coraje, claridad y compromiso. No solo con Cuba, sino con todos los pueblos que aún luchan por liberarse de las cadenas visibles e invisibles del coloniaje.
Texto del histórico discurso: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1960/esp/f260960e.html
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