Un principio sagrado

En el corazón de La Habana, durante 1994, en el marco de una coyuntura internacional marcada por profundas transformaciones. Tras la desaparición de la Unión Soviética y el bloque socialista, Cuba enfrentaba el llamado Período Especial, caracterizado por una crisis económica sin precedentes y un recrudecimiento del embargo estadounidense.

En este escenario, la solidaridad internacional se convirtió en un recurso político y moral de primer orden. El encuentro reunió delegaciones de diversos países y movimientos sociales que, desde distintas perspectivas, defendían el derecho de Cuba a mantener su soberanía frente a las presiones externas. Se celebró un encuentro histórico que reunió voces de todo el mundo en defensa de la soberanía y la justicia social. En este escenario, Fidel pronunció un discurso, reafirmando el papel de Cuba como símbolo de resistencia y dignidad frente a las adversidades.

La solidaridad cubana se hace en circunstancias de resistencia, la lucha cubana se presenta dentro de un debate más amplio sobre la justicia global, la autodeterminación de los pueblos y la vigencia del internacionalismo en la era posterior a la Guerra Fría.

En esos momentos la solidaridad internacional se convirtió en una conexión entre pueblos y luchas. En sus palabras afloran las ideas y el compromiso con el mundo, en esta oportunidad expresó: La solidaridad y el internacionalismo es un principio y un principio sagrado.

 






Comentarios